Molina Molina en Sala Costello (Madrid, 28-6-16)

1

Pasadas las 22:00 salieron al escenario los cuatro integrantes de la banda capitaneada por Pepe, cantante y guitarra rítmica de Molina Molina, una de esas nuevas bandas que tanto va a dar que hablar en un futuro cada vez más cercano y que en la noche del martes 28 presentaban su nuevo y último trabajo: Oz.molina-molina

Después de muchos conciertos con distinto formato (desde el acústico más básico al eléctrico más detallado) parecen haber dado con la tecla para que su sonido sea el que buscaban. Se trata de un pop guitarrero, tintes modernos, pegadizos estribillos y potencia rítmica, es decir, canciones chulas.

 

La primera canción en caer fue Por las noches, tema que ya suena a clásico entre los asistentes; al igual que Cada vez más, segundo corte del concierto.

Aunque los temas seguían pasando y las piernas de la gente empezaban a llevar un ritmo continuo, tardaron bastante en presentar alguna canción del trabajo en cuestión, y no fue otra que Presidente, single ya convertido en himno que la gente canta sin pensar en los conciertos. Mención aparte merece Nuevo orden mundial, canción de poderoso riff que se echa mucho de menos en Oz pero no en los conciertos.

4El concierto pasaba muy rápido, signo inequívoco de una velada divertida y temazos como Monstruo, presentada como “una canción bonita que habla de cosas feas” o la estrenada para la ocasión Estilo Imperio terminaban no sólo de animar a un público cada vez más entregado sino también de consagrar a una banda que se lo estaba pasando genial encima del escenario.

A los impecables arreglos de Óscar, guitarra solista de la banda, ahora hay que sumarle también los nuevos sonidos sintetizados de los que se encarga Mey, la bajista, ambos piezas clave en la poderosa presencia de la banda. César es el motor rítmico del grupo desde la batería, haciendo que las canciones empasten perfectamente con los sonidos secuenciados que disparan sus máquinas. Vamos, la envidia (sana) de cualquier músico que disfruta conciertos ajenos.

No faltaron el resto de canciones que aparecen en el trabajo como Cuadro de mando o Sería divertido, aunque fue Oz, la canción homónima del disco, la que cerraría una noche de martes en la que todo el mundo se lo pasó bien.3

Molina Molina, apunten este nombre si es que aún no lo conocen, seguro que se van a hartar de leerlo en los próximos meses.

 

Roberto Coscoñas García

Anuncios

Nos hemos pegado una fiesta en: Festival Gigante (2ª parte: sábado)

Con el cansancio típico tras una primera noche de festival en la que se intenta dar el do de pecho y con un clima bastante más agradable que el del día anterior, dio comienzo la segunda jornada del Festival Gigante, marcada por la actuación de algunos de los principales atractivos del festival.

No hacía falta entrar en el recinto para ver que la afluencia de público era mucho mayor. Los asistentes campaban en las afueras del recinto aprovechando el buen clima antes de entrar y no volver a salir hasta haber visto y oído una buena colección de temazos.

Los más “madrugadores” no se perdieron la cita con Ángel Stanich, una de las revelaciones de la temporada y ya un fijo en este tipo de fiestas. Tampoco pasaron desapercibido Full, una de las bandas que más dieron que hablar en esta jornada de sábado entre los asistentes.

Dover en Festival Gigante

Dover

El ambiente festivo y muy divertido era perfecto para el primer pelotazo de la noche, que no eran otros que Dover. Las hermanas Llanos parecen haber vuelto a cogerle el gustillo a esto del rock, ya que ya nadie parece recordar estas últimas etapas algo extrañas y criticadas en las que los sonidos electrónicos y extravagantemente exóticos reinaban en su sonido. Pero da igual, porque Dover molan y tienen un montón de canciones que gustan a todo el mundo.

Mientras Idealipsticks reventaban el escenario “pequeño” y con mucha gente en el grande aún tarareaba Devil came to me, le llegó el turno a Dorian.

Está claro que estos catalanes llevan ya mucho tiempo en la cresta de la ola, 10 años para ser exactos como dice la gira que les está llevando por un buen puñado de ciudades de España y Latinoamérica. Quizá hace unos años aprovechaban sin remordimientos el tirón de canciones como Cualquier otra parte, pero desde hace ya unos cuantos verano sus conciertos son un no parar de cantar y bailar por parte de unos asistentes que parecen saberse todas. La mañana herida, La tormenta de arena, da igual, cualquiera está bien. Quizá hayan tenido años de aprendizaje en los que incluso parecía quedarles grande la etiqueta del traje, pero eso se acabó, ahora les queda como un guante. Y el montón de confeti que les acompaña en la gira, también.

Dorian en Festival Gigante

Dorian

Pero ahí no acababa el clímax del festival, ya que los siguientes eran quizá los más esperados por casi todos los asistentes consultados: Vetusta Morla.

Vetusta Morla en Festival Gigante

Vetusta Morla

Y es que los madrileños se han convertido en un grupo indispensable para cualquier festival y en el grupo de cabecera de personas de todas las edades. Es cierto que muchos lo rechazan o se sientes cansados de verles hasta en la sopa, pero si asistes a un concierto suyo desde dentro no queda más que rendirse a la evidencia, aunque sea la enésima vez que lo haces. Conectaron con un público que ya estaba entregado, pero es que son varias las canciones que te hacen cantar, saltar y olvidarte de que hay gente alrededor. Lo que te hace grande, Un día en el mundo, Sálvese quien pueda o Valiente sonaban a coro por todo el que estaba siendo víctima de uno de los directos más potentes que puedes encontrar hoy en día.

Tras este triplete las fuerzas empezaban a fallar, pero vaya, aún es prontísimo y el Sandevid está a mitad de precio. Además los siguientes son El columpio asesino, una de las bandas más locas del panorama y que tampoco suelen fallar en las nocturnas citas veraniegas.

Es probable que hiciera frío, pero la gente ya estaba desatada y había comprendido que lo de Gigante no era sólo un nombre. Más de uno estaba ya pensando en la edición del año que viene mientras Toro sonaba a todo volumen.

Neuman en Festival Gigante

Neuman

Paco Neuman, robando la atención de cualquiera con sus guitarras espaciales y su aplastante y diferente sonido, sería el encargado de cerrar el festival en lo que a bandas se refiere, aunque todavía quedaría algo de movimiento con Superframe DJ.

Y entonces, se acabó. Ahora toca volver a la realidad. Un verano más que se acaba bailando y cantando. Pero estamos de enhorabuena, ya tenemos otra fiesta que sumar al calendario. Tras esta exitosa edición ya somos muchos los que esperamos con curiosidad qué pasará el año que viene por estas fechas. Está claro que el festival seguirá creciendo, aunque Gigante sea una medida ya demasiado grande.

IMG_6024

Texto y fotografía: Roberto Coscoñas García

Nos hemos pegado una fiesta en: Festival Gigante (1ª parte: viernes)

Y cuando parecía que el verano llegaba a su fin y con él sus fiestas, sus festivales y sus largas noches de música y amistades espontáneas, llegó el Festival Gigante.

En Guadalajara, a tiro de piedra de Madrid, con un precio más que asequible y un cartel que nada tiene que envidiar a las fiestas que ya posee prácticamente cada ciudad y casi cada semana del verano, comenzaba el viernes 4 de septiembre la segunda edición de este festival de doble escenario construido sobre césped, algo que siempre es de agradecer al llegar.

Festival Gigante 2015

El primer día de festival tuvo claramente un aforo inferior, debido a que quizá algunas de las estrellas más “atractivas” del festival se reservaban para el día siguiente. Aunque resulta algo extraño poder moverse cerca del escenario sin esa sensación de agobio que se crea en los festivales, la verdad es que se estaba muy a gusto. Por lo menos en el escenario principal, el llamado Gigante, ya que durante este primer día daba la sensación de haber más gente en el escenario Guadalajara, claramente más pequeño.

Jero Romero

El 2×1 en bebidas terminó a la vez que Jero Romero aparecía en el escenario para dar comienzo el que para muchos fue el primer grande del día. El ex-Sunday Driver repasó sus dos trabajos junto a su recogida formación en círculo para saludar en clave de folk a una noche que llegaba con amenaza de frío. Todo a apuntaba a que tendríamos que juntarnos más. Pero no pasa nada, Devolverte o Correcto nos calentó por dentro.

Algo llamativo en este festival ha sido la gran presencia de niños pequeños, a casi cualquier hora y en casi cualquier lugar. Se ve que los padres que aún se sientes jóvenes no quieren dejar pasar una fiesta así y no sienten reparo alguno en andar por allí con los carritos y los bebés a cuestas mientras otra multitud mira atónita intentando no sentirse cohibido por un público nada habitual en este tipo de fiestas.

Lichis en Festival Gigante.

Lichis

A las 21:00 y con la mayoría de la gente buscando más el calor en sus abrigos y en los vasos que en la música, llegó Lichis, vestido con un traje que recordaba a Enrique Bunbury, para hacernos ver que el “Indie” y sus festivales ya no es sólo cosa de “modernos”.

Con un estilo y un repertorio más inocente de lo que nos tenía acostumbrados con aquel punto crápula y canalla que tanto gustaba en La cabra mecánica, podemos decir que pasó sin pena ni gloria delante de un público que, aunque le ayudó a cantar éxitos como Felicidad, quizá esperaba otra cosa.

Rufus T. Firefly en Festival Gigante.

Rufus T. Firefly

Si para algo sirven los escenarios pequeños en los festivales donde apenas hay descanso, es para poder descubrir y escuchar a grupos que más temprano que tarde encontraremos arrasando en los escenarios mayores. Es el caso de Rufus T. Firefly, una joven aunque experimentada banda que transmite todo el buen rollo que se busca en una fiesta a la que le quedan muchas horas de pop y guitarras eléctricas. Se hicieron notar, la gente hablaba de ellos y además hicieron que el concierto de Corizonas en el escenario principal quedara en segundo plano. No les pierdan de vista, nos vamos a hartar de leer su nombre en carteles.

Con Los Enemigos pasa algo similar que con Lichis. Llevan toda la vida en esto, tienen muchos discos y hits a sus espaldas, pero sin duda la nueva era de festivales les ha venido de perlas. Ya nos hemos acostumbrado a que sean partícipes de este tipo de fiestas desde que anunciaran su gira de reencuentro hace ya algunos años. Han debido cogerle el gusto porque aquí siguen, tocando para un público atraído por artistas que, como muchos de ellos, estaban naciendo cuando Josele y los suyos empezaban su andadura. Pero ahí están, haciendo Rock ‘n’ roll y sacando de dentro de casi todos los estribillos de temas como Señora o Desde el jergón que tantas veces hemos escuchado en el pasado.

Los Enemigos en Festival Gigante.

Los Enemigos

Otra de las bandas a destacar de este primer día es Barry Brava. Aunque no son nuevos en estos de los festivales y su sonido discotequero ya ha convencido a la mayoría, viéndoles en directo te preguntas qué hace una banda así en un escenario tan pequeño. Con todo el morro del mundo se metieron a todos en el bolsillo; y es que si algo tiene Varry Brava es que es muy difícil verles sin bailar, algo casi necesario y de agradecer debido al descenso de las temperaturas.

La noche se ponía cada vez más fría y L.A. intentaron calentarnos con su potente rock melódico. Aunque ya era tarde, la corta afluencia de publico se hacía notar, por lo que cuanto más juntos, mejor. L.A. son otros fijos en los carteles desde hace ya varios años, pero es posible que el público asistente no estuviera tan entregado como otras veces a estas horas. Ni siquiera con Estereotypo, otra joven banda que, aunque sí animo un poco con su estilo maquinero a los que quedaban por allí, sólo servía para ir terminando la noche antes de que Virginia Díaz empezara a pinchar para despedirnos a todos hasta el día siguiente.

Y hasta aquí el primer día. Nos vamos tarde, con la risa floja y cansados. Vamos, lo normal después de pasarlo bien en una sesión de festival. Y aún queda otra.

Texto y fotografía: Roberto Coscoñas García.

Fin de semana en Sonorama 2014 (Sábado)

El último día del Sonorama se presentaba con unos cuantos nombres que pretendían hacer frente al cansancio acumulado de varios días de música, fiesta y diversión.

Para los más “madrugadores” la fiesta comenzaba en la Plaza del trigo, lugar que es testigo año tras año del nacimiento de estrellas que pronto aparecerán con letra mayúscula en los carteles de más de un festival veraniego. Es el caso de Sexy Zebras, una banda formada por tres jóvenes que en tan solo un año han pasado de actuar en Sonorama tras ganar el concurso Meetinarts 2013, a cerrar la Plaza del trigo, algo más que un concierto para los que han vivido la experiencia, tanto arriba como abajo. Desde luego se lo pasaron bien, están viviendo su sueño y éste acaba de comenzar.

La tarde se presentaba animada desde el camping, ya que los que andábamos por allí preparándonos para otra jornada de conciertos pudimos disfrutar de The Yellow Melodies, que sorprendieron a los asistentes con su pop indie de influencias británicas y con una bonita adaptación de Ashes to ashes de David Bowie que más de uno cantamos desde nuestra tienda. Mención aparte merece la aparición de Parker! por el camping para regalarnos un divertido recital acústico en petit comité antes de marchar hacia el recinto.

Nacho Vegas

Nacho Vegas

Una vez allí era Nacho Vegas el encargado de juntar el día con la noche. Él no es ningún frontman, eso lo sabe todo el mundo, pero a él le da igual. Su concierto no es el más animado de todos, pero a la gente parece no importarle. Y es que el artista asturiano es todo un trovador capaz de introducir en su melancólico y comprometido universo a todos los que le miraban desde el tendido. Arropado por el coro de Ladinamo y el Patio Maravillas, Nacho Vegas convirtió su concierto en un acertado mitín contra algunas prácticas del gobierno, lo que en ocasiones es de agradecer dentro de la superficialidad que a veces domina el ambiente festivalero.

Tachenko

Tachenko

Otros que regresaban al festival eran Tachenko. La banda de Sergio Vinadé es siempre de las más queridas por el público y además ya empieza a tener un importante número de discos, lo que enriquece un setlist en el que no faltaron nuevas balas como La Resistencia o Tírame a un volcán y clásicos como Hacia el huracán o Amable.

A las 23:00 todos teníamos una cita con la historia del pop español, y es que Duncan Dhu volvían a los escenarios para lo que parecía un karaoke multitudinario. La verdad es que no fue así. Durante muchas partes del concierto dio la sensación de que a la gente (o por lo menos a los asistentes) ni les gustaba tanto el grupo ni conocía en profundidad su repertorio, y más aún cuando se atreven a dejar en el tintero algunas de los pocas canciones que todo el mundo podía haber cantado como es el caso de Una calle de París, gran ausente del concierto, junto a Diego Vasallo, claro.

El Columpio Asesino volvieron a reivindicar su gran estado de forma en los festivales. Antes del concierto dijeron a la revista Rolling Stones que “el estribillo de Toro, cantado por Raphael, sería apoteósico”, pero finalmente fue Nacho Vegas el encargado de acompañar a la banda en su “noche de carretera y speed”. Una pena que no les saliese la deseada colaboración, aunque fue un buen intento. Quizá más adelante.

Exonvaldes.

Exonvaldes.

El festival estaba llegando a su fin cuando Exonvaldes, uno de los únicos nombres extranjeros del cartel hacían su aparición en el escenario Castilla y León Es Vida. Durante una hora, estos chicos franceses hicieron bailar al público con un setlist lleno de temazos como L’aérotrain, Action o Days, aunque no fue hasta que su cantante introdujo, en muy buen castellano, el estribillo Enamorado de la moda juvenil de Radio Futura al final de uno de sus temas, cuando terminaron de meterse a todos en el bolsillo.

Adanowsky fueron los encargados de terminar esta edición de Sonorama con un excéntrico show en el que se escucharon versiones tan disonantes como Jump de Van Halen o la BSO de los cazafantasmas.

Y hasta aquí llegó la fiesta. Ya queda un poco menos para la del año que viene.

Roberto Coscoñas García

Fin de semana en Sonorama 2014 (Viernes)

Fuimos muchos los que, por unos motivos u otros (sobre todo laborales), no pudimos incorporarnos a la cita anual en Aranda de Duero hasta el viernes. Sin duda esta edición estaba marcada por la incorporación de Raphael como cabeza de cartel, lo que dividió al público entre defensores, detractores y gente que parecía no comprenderlo. De cualquier modo, y escuchando los comentarios de los asistentes el día siguiente, su concierto eclipsó otras actuaciones también importantes como fueron la de Iván Ferreiro, el regreso de Elefantes o Los planetas, que fueron los encargados de arrancar el festival el miércoles con gran parte del aforo aún por llegar.

Parker!

Parker!

El viernes de festival comenzó con una de las bandas llamadas a ser revelación y que tocaron en calidad de ganadores del concurso Talento Ribera del Duero 2014: Parker!.

Aunque la luz del día y sobre todo el horario mantenían a la mayoría de la gente preparándose para otra jornada de festival, Parker! demostraron sobre el escenario Future Starts que no son ningún grupo amateur, sino que tienen tablas más que suficientes como para dar el salto a los grandes escenarios. Cesar Fernández y su banda, más completa que nunca para la ocasión reforzada con otra guitarra más y un violoncello, repasaron algunos de los temas de su último trabajo “2kick//2mbrace” como Glory Snapshots o You got to gotta ante un público que no sólo coreó el nombre del grupo sino del que llegó a brotar esa ya famosa consigna sonorámica de “escenario principal”, suceso que no debería tardar en producirse.

10

El Hombre Gancho

Una vez entre los escenarios grandes fue El Hombre Gancho, que regresaba a los escenarios tras 8 años de silencio, el grupo que despertó al reducido público que ya se había animado a llegar al recinto con un repertorio en el que no faltó Hoy, tema bandera del grupo que hizo que más de uno nos sintiéramos un poco mayores.

Entre el olor a carne y el sabor del vino que desprende Sonorama al anochecer, llegaron algunos de los nombres del día. Second y DePedro se turnaron en los escenarios grandes para dar paso a Amaral, que parece haberle cogido el gusto a esto de los festivales “indies”. Tras un repertorio donde encontramos tanto clásicos como Salir Corriendo o En sólo un segundo y temas más recientes como Revolución o Hacia lo salvaje, el público se despidió del dúo zaragozano cantando “como yo te amo, nadie te Amaral” demostrando que el espíritu y el poder de Raphael aún sobrevolaban las cabezas del público del escenario Ribera del Duero.

León Benavente, otro de los grupos que empiezan a no ser una novedad para nadie en este tipo de fiestas, fueron los encargados de “telonear” a Izal, otra de las bandas más esperadas del festival, y es que ya que no le sorprende a nadie su rápido paso desde la Plaza del trigo hace tan sólo un año a encabezar un festival que este año batía record de asistencia. Y es que la gente lo tiene muy claro, Qué bien lo hacen estos chicos.

Fuel Fandango fue de los nombres más comentados el día siguiente entre los asistentes, y es que parece que su fusión de estilos no es sólo una cuestión de moda, han llegado aquí para quedarse. Y a la gente eso le gusta.

 

Roberto Coscoñas García.

Queen Symphonic Rhapsody en Teatro Nuevo Apolo (25-09-2013)

queen-symphonic-rhapsody-en-vivo-1956-zoomComo viene siendo habitual los últimos años, el nombre de Queen vuelve a estar de actualidad. Esta vez se trata de la cuarta edición del espectáculo Queen Symphonic Rhapsody, en el que se promete un espectáculo como nunca lo habías visto, y desde luego que nunca se había visto así.

Aquellos que no conocían éste último experimento de Queen seguramente sintieron confusión al ver el inicio del espectáculo. Tras unos cuantos minutos de retraso caen las luces y las primeras notas empiezan a sonar. Una serie de imágenes un tanto abstractas empiezan a reflejarse sobre el blanco telón que esconde el escenario. Es la soprano Graciela Almendáriz la encargada de abrir un extraño set-list con una adaptación de Innuendo, canción que Freddie Mercury nunca llegó a interpretar en directo. La canción avanza y parece que estemos asistiendo a un karaoke profesional, ya que aún no hay rastro visible ni de la One World Symphonic Orchestra ni de la Rock Band. Ni siquiera al llegar a ese interludio flamenco que tanto caracteriza a la canción parece que la cosa cambie. Graciela permanece casi en el mismo lugar hasta el final de la canción, que abandona el escenario entre aplausos como si de un talent show se tratara. Llega el turno del alemán Tommy Heart, un curtido cantante de rock que aparece disfrazado de rockero. Interpreta Under Pressure sin dejar de sonreír mientras dedica gestos de tipo duro a un público que aún no tiene muy claro de qué trata el show. Finalmente sale del escenario sin que nada cambie y sin ver aún a la banda.

Llega el turno de Michelle McCain, que hace su aparición por el pasillo de la platea. Consigue subir al escenario con la ayuda de un asistente y ante la atención de más de uno que pensó que no lo conseguiría, y mientras interpreta Somebody to Love el telón se abre y por fin podemos ver a la orquesta. El público parece animarse, por fin parece un concierto, aunque ni las luces ni las imágenes proyectadas sean tan impresionantes como anunciaba la publicidad.

Pablo Perea, ex líder de La Trampa, aparece de forma muy enérgica y con el apoyo de alguna que otra fan, terminando así de presentar a la banda al completo.

Durante la primera mitad del espectáculo, los cantantes aparecen por turnos y a veces por parejas, aunque parecían no conocerse. Entre las canciones que interpretan encontramos un repaso a toda la discografía de Queen; no faltan los temas clásicos y más conocidos como Don’t Stop Me Now, A Kind Of Magic, Crazy Little Thing Called Love o I Want to Break Free, en la que un femenino Pablo Perea ligero de ropa mendigó unas risas y aplausos casi obligados. También sorprendieron con temas menos esperados como I Was Born to Love You o Death on Two Legs, cuya proyección no fue la más acertada al introducir imágenes políticas orientales (la canción originalmente fue dirigida a la primera discográfica de la banda y sus problemas con ella).

Aunque los cantantes animan a bailar y a dar palmas, el público sigue estando en un teatro, por lo que el concierto de rock que se pretende no llega a ser del todo real. Más bien resulta un recital un tanto snob.

A la vuelta del descanso abrieron con Breakthru, otro tema que la banda nunca interpretó en directo, ante la sorpresa de los que creían que el setlist sería el típico.

Graciela Almendáriz regresó para interpretar Barcelona, una canción que ni siquiera es de Queen y metida con calzador para que la soprano pudiera lucirse. Tampoco tuvo mucho sentido Don’t Try so Hard, tema menor de Queen que sólo los más fans parecían conocer. Durante la segunda parte del espectáculo e interpretando a medio gas los  principales hits del grupo como Bohemian Rhapsody, I Want it All o We are The Champions, el nivel del espectáculo fue en decadencia. Mención aparte merece la canción We Will Rock You, estandarte de la banda que interpretaron tres veces ante el asombro (y aburrimiento) de gran parte del personal que ni siquiera se levantó a aplaudir cuando decidieron cerrar el espectáculo con un medley de canciones de Elvis que no hacía ninguna falta en un espectáculo homenaje a una banda con éxitos de sobra. Los cantantes animaban a bailar, pero las danzas entre butacas siempre resultaron algo ridículas.

Lo mejor: la orquesta, el guitarrista y la voz de Tommy Heart.

Lo peor: la proyección de imágenes sin ritmo ni sentido, un juego de luces un tanto pobretón y la escasa química entre los cantantes. En definitiva, un escenario de teatro muy poco aprovechado.

La gallina de los huevos de oro sigue produciendo, aunque más le vale seguir ganando adeptos, los viejos fans pueden empezar a hartarse.

Roberto Coscoñas G.

Mamá Ladilla en Breaking Bar (21-09-2013)

Inauguramos una nueva sección en nuestro blog: las crónicas conciertiles de El Amigo Desconocido. Y para desvirgarnos, nada mejor que nuestros punkis predilectos, Mamá Ladilla, y el directo del que pudimos disfrutar en nuestro propio barrio.

CAM00396

A Mamá Ladilla no le hace falta sacar nuevo disco (no saca uno desde 2010) para estar tocando constantemente en el circuito rockero nacional. Y eso es porque son desde hace mucho tiempo ya un clásico en nuestra música patria.

Juan Abarca y los suyos se presentaron en el nuevo templo del rock hortalino, en el que se ha convertido Breaking Bar, para hacernos disfrutar con un extenso repertorio de dos horas aproximadamente haciendo un repaso de toda su carrera y tocando tonadas de cada uno de sus siete discos.

Aciertos que no podían faltar, y no faltaron fueron: “Aparta, Papá”, “Otra Subnormalidad”, “Obcequeitor”, “Acoso Sexual”, “Cosas que Joden” o “Janfri Güein”.

Estos y otros grandes clásicos fueron aliñados con cortes del que hasta hoy es su último disco “Jamón Beibe (2010)”. De las últimas novedades de las que pudimos disfrutar en este concierto fue poder ver en acción al bajista Sergio González, el cual ha sustituido recientemente a Javier Rojas (El tío Calambres). Ambos bajistas siempre han cumplido muy correctamente el papel vigilante de la línea de bajo en las canciones, pero nunca han hecho que nos olvidemos del primer bajista, el carismático Llors.

Y qué decir del gran Abarca; un control exquisito y absoluto a la guitarra, potentes riffs y afinados y afilados punteos, todo ello mientras ejecuta simultáneamente a la voz impecablemente sus complicadas y geniales creaciones en cuanto a dicción y composición se refiere. No falla una en ninguno de sus campos. Las clava como si del disco se tratara. Ferro a la batería mueve toda la maquinaría Ladilla ágilmente haciendo muy fácil sus elaborados ritmos y breakers. Y Sergio González sabe mantenerse en ese segundo plano musical, llevando las líneas maestras del tema en cuestión haciéndole la cama armónica para que Juan pueda alternar acordes rítmicos con momentos de solos guitarrísticos.

Siempre he tenido debilidad por los grupos con formación en trío, y uno de los culpables más claros son Mamá Ladilla. Es imposible hacer más y mejor con menos. ¿Qué no evolucionan y hacen siempre lo mismo? Bueno, son ventajas de ser los mejores y únicos en su estilo. Pongámosle etiqueta: Punk-rock-metal-erudito-nihilista-virtuoso-misántropo-progresivo.

Es uno de los conciertos con más calidad técnica y más divertidos que se pueden ver actualmente, y haberlos tenido en el barrio y haberlo disfrutado con un público tan entregado ha sido un lujo que merecía esta reseña, la cual en realidad nada de luz nueva arroja sobre ellos: son buenísimos en directo. Ya lo sabíamos.

Gracias ladillos y gracias a Breaking Bar por infectar Hortaleza de picores y Rock.

 

Andrés Galera