ROGER TAYLOR – Fun On Earth (2013)

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Grupo: Roger Taylor

Álbum: Fun On Earth

Fecha de publicación: 11/11/2013

Discográfica: Virgin EMI

 
No sin renunciar a estar exprimiendo constantemente la teta queenera como bien sabemos, y como bien se encargan de certificar y facturar (sobre todo de facturar) él mismo y Brian May, el baterista Roger Taylor ha sacado tiempo para hacer material nuevo en forma de álbum con su firma personal en solitario. Un tiempo sacado muy tranquilamente, dicho sea de paso, ya que hay alguna canción aquí contenida que ya tenía compuesta, que sepamos, desde al menos 2005. Hablamos concretamente de “Say It’s Not True”, la cual ya nos la presentó en directo en la primera gira del invento “Queen – Paul Rodgers”, allá por el 2005 y posteriormente grabada ya en estudio en el álbum “Queen + Paul Rodgers – The Cosmos Rocks” de 2008.  En “Fun on Earth” vuelve a aparecer, pero en esta ocasión con la oportuna colaboración de Jeff Beck. He aquí un Roger ecológico que recicla.

Trece cortes son los que contiene este “Fun On Earth”, y pasa a ser el quinto trabajo en solitario bajo el sello “Roger Taylor”. Se ha aprovechado la ocasión de este lanzamiento para crear un recopilatorio que reúne por primera vez todo el material de Roger Taylor, tanto en solitario como con la banda “The Cross”, de la que fuera compositor y vocalista desde 1987 hasta 1990. El cofre se llama “The Lot”. Un buen regalo sacado estratégicamente en navidades.

Analizando ya “Fun On Earth” nos sumergimos en la tonada que lo abre, “One Night Stand!”. Un extraño corte a medio camino entre lo rockero y lo ambiental, con un riff en segundo plano que recuerda bastante al ritmo binario del “Breaktrhu” de Queen. Es inevitable en estos casos comparar los trabajos de un artista en solitario y los de su banda nodriza, pero en este caso concreto salta al tímpano inmediatamente. En seguida nos asalta “Fight Club”, una bonita y tranquila balada creada a base de guitarra acústica, metales, ambientes de sintetizador y la personal voz de Roger susurrando desde el fondo de la atmósfera que pretende recrear esta canción.

Pasando por encima de algún que otro tema menor del disco nos encontramos con la curiosa y elegante “I don’t Care”, en la cual se explota uno de los timbaleos más característicos de Roger haciendo la base de una estructura que se desenvuelve entre el cabaret y un blues profano con aromas de rock adulto. Llegamos al single “Sunny Day”, canción redonda a medio tiempo donde lo que prima es la belleza estética, tanto en la melodía vocal como en la instrumentación. Es el corte ciertamente más comercial y más sencillo de escuchar e introducirse en él. Bien elegida como carta de presentación.

Con “I’m Am The Drummer (In a Rock n’ Roll Band)” Taylor no quiere que nos olvidemos de que es un rockero de tomo y lomo de la vieja escuela setentera y acelera su metrónomo solo por el hecho de demostrar que aún puede hacerlo. El título y la letra no tienen más intención que de hacer un guiño a su instrumento capital.

Se engrosa la sección de temas rescatados con “Small”, un tema que ya guardaba el mencionado “The Cosmos Rocks”. Con “The Unblinking Eye – Abridged” pasa algo parecido, sin salir propiamente dicho en ningún disco anterior, Roger ya publicó esta composición allá por 2011 en formato single EP. Una pieza de tintes críticos para el difícil momento social y político que atravesaba Inglaterra por aquellos días. El Roger concienciado observando el mundo desde el balcón de su torre de marfil.

En términos generales es un disco muy en la línea que ha seguido Roger Taylor en solitario, huyendo de descarados parecidos con Queen pero sin negar ciertos guiños que se agradecen. No guarda realmente una homogeneidad entre los temas como otros álbumes, hecho que ha justificado Taylor diciendo que este disco es como una montaña rusa de sensaciones y ritmos muy diferentes. Un disco de viejo rockero en definitiva que no supera a su “Electric Fire” de 1998, su mejor álbum en opinión del abajo firmante.

Se puede decir que Roger Taylor ha creado una personalidad musical bien diferenciada a lo largo de sus trabajos al margen de la alargada sombra de su mítico grupo. Y eso ya es mucho en su caso.

No descartaría que fuera este su último trabajo, ya que encaja para ser un perfecto cierre de círculo profesional con su primer trabajo (de parecido -¿Casual?- título) “Fun in Space”, allá por 1981. También es un dato interesante para pensar que es el ocaso artístico Taylor el hecho de que ahora haya sido el momento para recopilar toda su carrera en “The Lot”, la guinda del pastel.

Que aparque su carrera en solitario -si es que sucede- no quiere decir en absoluto que no se centre en los presentes y futuros esperpentos que creará de Queen junto con May.

En cuanto a gira de este álbum Roger se ha pronunciado al respecto, pero sin mojarse: ha dicho que si tiene una buena aceptación hará pequeñas presentaciones en directo. Se sobreentiende que dentro de las fronteras inglesas siempre.

Este es el camino que los fan críticos de Queen queremos para estos músicos; que se centren en componer y grabar nuevo material si tienen inquietud y ganas, o que descansen y se dediquen a vivir tranquilamente el resto de sus días. Pero dejad descansar dignamente al gigante que creasteis hace ya mucho tiempo, y que ahora habéis convertido ya en un monstruo de circo. ¿Has oído bien Brian? No pasará.

Andrés Galera

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GARAJE JACK – Mañana Es Hoy (2013)

Garaje_Jack_Ma_ana_es_hoyGrupo: Garaje Jack

Álbum: Mañana Es Hoy

Fecha de publicación: 01/10/2013

Discográfica: Garaje Jack (Crowfunding)

A principios de Octubre y tras una larga espera desde el directo en la Joy Slava “Mañana es Hoy” está por fin en la calle. El cuarto álbum de estudio de los madrileños Garaje Jack nacido gracias al mecenazgo popular (más bonito que crowfounding) ya se está moviendo y mucho: por el momento la banda ya tiene dos videoclips, un video del making-off, una buena lista de entrevistas y una gira peninsular, que mínimo, les tendrá ocupados hasta Diciembre.

 Mañana es Hoy es un paso hacia adelante, donde el grupo deja a un lado definitivamente el “purismo” que quizá les ha condenado durante años a ser una de las bandas más infravalorados del rock estatal. Sin complejos ni miedos, se atreven con melodías pegadizas, vendibles, más alejadas del rock… y sin embargo, a esta que escribe, que siempre tuvo su primer trabajo Alma en Celo en lo más alto, por puro romanticismo y un poco de ortodoxia rockera, la han cautivado porque siguen manteniendo un sonido 100% propio. Maduro, íntimo, mimado, sincero, elegante y muy elaborado, pero sin caer en lo sobreproducido. Sin perder su sello de identidad, pero haciendo un guiño al gran público… así suena este trabajo.

Individualmente cada miembro está inmenso, dándole una vuelta de tuerca cada a su respectivo instrumento, más trabajados y complejos, más “aprendidos” que nunca. La mezcla final es inmejorable, gracias a Guillermo Guigher y el inmenso trabajo que ha llevado a cabo como productor. Además, se nota que para esta ocasión los arreglos han sido una parte fundamental del proceso de grabación, y sin duda, el resultado final queda engrandecido gracias a gente como Joe Ecieza (guitarra), Nico Álvarez (slide y pedal steel), Moi Gómez (Hammond), Alejandro Serrano y Marcos Crespo (vientos), y Pablo Galiano (voces en Mañana es Hoy).

En lo meramente artístico, en lo subjetivo y personal, Mañana es Hoy es ese disco perfecto para perderse cada día en el asfalto, esquivar autómatas en el metro, moverse al son que marca el mundano reloj urbano. Un disco que evoca la monotonía de la gran ciudad y sin embargo te anima a seguir hacia adelante. Un mensaje positivo a través de la exquisita voz de Laura, acompañado de una melodía añeja y a ratos terriblemente melancólica, de las manos de Trujo, Jorge y sobre todo, las guitarras de Oscar.

El disco abre con Solo Tengo que Insistir, que fue el adelanto que la banda nos adelantó en forma de videoclip; en principio, parece algo atípico un tema tan cálido para abrir un disco, pero enseguida nos topamos con Bumerán, y el que posiblemente sea el riff más pegadizo de todo el álbum. Un tema que puede resumir a la perfección lo que supone Mañana es Hoy: seguimos siendo rock pero podemos y queremos gustarle a tu madre. Poco Importa es su segundo single, desenfadado y libre de prejuicios como el videoclip que publicaron hace un par de semanas. Un Dia Perfecto es, a mi gusto, uno de sus mejores temas, tal vez porque tuve la suerte de escucharla en “primicia” en aquel acústico de hace un año en el teatro Cuarta Pared; un medio tiempo cálido, unos coros preciosos que susurran el lado positivo que siempre hay tras la frustración. La faceta más rockera de la banda vuelve con Desde Barna a Singapur, que bien podría pasar por ser un descarte de su primer trabajo. Caerme Otra Vez parece la continuación de Un Dia Perfecto, la misma esencia y estructura, las mismas sensaciones… Mañana es Hoy es un poco de storytelling acústico, perfecta combinación entre las manos de Oscar y el timbre de Laura. El tema se repetirá para cerrar el disco (junto a Pablo Galiano) pero yo personalmente me quedo con la primera versión. El ritmo vuelve a subir con No Hay Quien Me Alcance, con un estribillo pegadizo y unos coros perfectos para el directo. Con un giro de 180º el grupo nos presenta No He Venido a Molestar, un tema que fue grabado en directo por toda la banda delante de los mecenas que ayudaron a darle forma a este disco. Recuerda a temas como Desde Mi Habitación, el momento más intimista y profundo, perfecto para la lágrima. La Espera hace de canción transición, continúa con la tónica del álbum: medio tiempo acústico con algunas partes álgidas de Laura y unos bonitos coros. Sal de Mi Cabeza es el tema para sudar en directo, más oscura que de costumbre y muy potente para lo que es la tónica general, con Óscar y Trujo como principales protagonistas. En A Plomo encontramos cierto regusto psicodélico en las guitarras, un gran tema para los que echamos de menos la cara más hardrockera de la banda. El disco se cierra con Dulce Veneno que vuelve a los ritmos cálidos, perfectos para los directos acústicos, con una Laura soberbia, emotiva como siempre para un tema amargo y nostálgico, en lo que para mi, es el mejor tema de disco.

Y así nos cautivan los madrileños, con un disco para llenar salas, para hacernos llorar en la intimidad del acústico, para recorrerse el país de punta a punta… en definitiva para hacerse justicia a ellos mismos, aunque sea sacrificando parte de su esencia más dura. Un precio que estamos dispuestos a pagar, si el resultado es tan emotivo como Mañana es Hoy.

Sara Sánchez

PEARL JAM – Lightning Bolt (2013)

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Grupo: Pearl Jam

Álbum: Lightning Bolt

Fecha de publicación: 15/10/2013

Discográfica: Monkeywrench Records/Universal

Han pasado ya cinco años desde que Pearl Jam publicara su último trabajo de estudio. Y entre aquel trabajo y éste último Lightning Bolt, la banda celebró una efeméride muy señalada. En 2011 se cumplían los 20 años de su formación. Con el estreno del documental PJ20, dirigido por Cameron Crowe (director que ya los tuvo delante de su cámara en una breve escena de la película ambientada en Seattle Solteros), tuvimos oportunidad de repasar la trayectoria del grupo. Una historia ya conocida por todos, desde sus inicios en la escena grunge de principios de los noventa (de la que, si atendemos estrictamente a sus composiciones, nunca formaron parte), su salto a la fama, y, a finales de la década, su caída en un ostracismo que, en realidad, no fue tal. Y es que es entonces cuando consolidan su status de grupo de culto, pues justo cuando otros compañeros de generación van desapareciendo o siendo olvidados por el público,  Pearl Jam mantiene un nutrido número de fans que se mantienen fieles en cada lanzamiento o gira. Los motivos, para mí, están claros: Por un lado, Eddie Vedder es uno de los frontman más carismáticos en activo, con una voz mil veces copiada y una de las agendas solidarias más apretadas de la profesión, con permiso de Bono. Por otro lado, la banda funciona como un perfecto engranaje desde hace años, especialmente desde principios de la década pasada, con la entrada del excelente Matt Cameron (ex-Soundgarden), superando así el problema, bastante común en el mundo del rock, de contar con un batería de garantías y estable. Y por último, pero como factor decisivo, se han mantenido fieles a su estilo contra viento y marea.

Y es que, desde su debut con Ten hace ya la friolera de 22 años, Pearl Jam no siguieron la estela del Punk o el Metal como sus colegas grungeros, sino que siempre tuvieron su mirada fija en el Rock setentero, con The Who o Neil Young como referentes, y han ido cultivándolo en cada uno de sus discos. Tanto que, desde hace mucho tiempo no suenan como una banda de los 90. Todo lo contrario, en disco y en directo suenan como una banda clásica y atemporal, en el mejor de los sentidos. Y eso ya es mucho decir en los tiempos que corren.

Si atendemos a su último trabajo, el que nos ocupa, este ‘Lighting Bold’ cumple con lo que se espera de Pearl Jam. Los cortes con clara vocación rockera abundan en el disco. Canciones como la inicial Getaway, o Lightning Bolt, que da nombre al LP,  son ejemplo de ello. Pero, al contrario que su antecesor Backspacer (2009), donde los riffs acelerados eran la tónica, la segunda parte del disco nos lleva a caminos que, no por ya transitados nos son menos placenteros. Podemos encontrar pequeñas perlas folk como Stepping by myself o Just breathe, que, sospecho, son regalo de Vedder (podrían formar parte de su repertorio como cantante en solitario), Pendulum, un tema preciosista con guitarras envolventes como las que nos ofrecían en los discos de los primeros dosmiles, o Yellow Moon, uno de los dos medios tiempos marca de la casa, junto con el segundo single  Sirens. Con los consabidos juegos de guitarras de Stone Gossard y Mike McCready, y unas melodías de voz netamente coreables en un estadio, apuesto a que se convertirán en favoritas de los fans.

La producción vuelve a estar en manos de Brendan O’Brien, quien ya produjo sus primeros discos, y en mi opinión, y sin que el esquema compositivo haya variado mucho ni en éste ni en el anterior disco (ambos a cargo de O’Brien) es un acierto, ya que el grupo ha conseguido un nuevo (viejo) enfoque al que sacan más partido y con el que se sienten más a gusto. La desventaja de todo esto es que una sensación de Dèjá vu sobrevuela de vez en cuando el disco. Pero eso se subsana contrarrestándolo con buenas melodías, una gran ejecución y letras acertadas y emotivas, como siempre. Eso es justo lo que Pearl Jam quiere seguir haciendo, y es justo lo que sus fans quieren seguir escuchando.

Estando unos y otros tan bien avenidos, poco podemos decir los demás. Yo, por mi parte, sin ser un fiel seguidor, sigo disfrutando de sus canciones, y admirando la manera en la que un grupo tan grande y tan longevo sigue haciendo exactamente lo que quiere, igual que el primer día, desde hace veintidós años. Y lo que les queda.

J. Esteban